Poemas y micro relatos
El regreso del hijo
El insistente y agudo sonido estereofónico espantó el escaso sueño matutino. Ella se había quedado dormida una vez más con la idea de que su hijo la llamaría. Con un ligero bostezo y un largo suspiro a la vez que se estiraba, pensó que era él y que por fin se acordaba de ella.
Saltó de la cama con un vigor y destreza que había perdido hacía años. Y fue en ese momento que se percató de que no era el teléfono sino el timbre de la casa.
También su esperanza sufrió por el efecto de la nueva realidad. Metió sus bellos pies en unas sandalias finas y sencillas y se abotonó su bata de seda y corrió a lavarse la cara para aclarar su vista.
Cuando caminaba hacia la puerta, su celaje atravesó de lado a lado el espejo del tocador y de reojo percibió algo diferente en su todo. No lo podía creer, era ella misma pero con una silueta de una chica de veinte años.
A su alrededor todo era demasiado nítido, la luz, el canto de los pájaros, el color de las rosas. Todo estaba bello y perfecto. Ella se sentía perfectamente bien, y no era un sueño. Le tomó varios minutos aceptar la nueva situación.
Pero la sorpresa mayor estaba por develarse. El nuevo repiqueteo del timbre la sacó de su asombro. ¿Quién será tan temprano? Se preguntó. Cuando se asomó por la ventana tuvo una sensación de desmayo momentánea, producida por la presencia maravillosa del nuevo visitante.
Allí estaba él, su hijo, que le había prometido que la llamaría. Con su bella y esplendida sonrisa de siempre. Joven, fuerte y de rasgos perfectos. Entonces ella comprendió que ambos estaban en el Paraíso.
Nota: Me inspiré a escribir este cuento, basado en mi esperanza segura de la resurrección y el gran dolor que dejó la muerte de mi hermano Rafael en todos nosotros. También por la angustia que experimenta a diario mi madre por la promesa que él le hizo de llamarla nuevamente. Quise sembrar en ella la esperanza segura de ese día.
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