lunes, 27 de febrero de 2012

La casa de mi madre
   Le entregué en sus manos las llaves a mi madre. Ella recorrió cada esquina de la casa nueva. Recordó a los tres niños sentaditos en el patio de la casa vieja. En voz bajita se disputaban lo que cada uno le compraría a ella cuando fueran grandes. Uno decía: ¡Yo le compraré una cocina grande! y ¡Yo unos muebles lindos! decía el otro. Pero yo siempre dije que le compraría una casa nueva.
   Pasaron los años y mi mamá como una gallina con sus pollitos se mudaba de patio en patio y de casa en casa. Por necesidad tuvo que vender a su primo, un inescrupuloso y desamorado familiar se aprovechó de su angustia.
   Pobrecita mi viejita, vivía tres años alquilada en una casa y tenía que buscar una nueva. A veces debía dejar sus enseres guardados en un depósito por que la suerte no era su mejor amiga. Ella me decía muchas veces: ¡Ay hijo mi suerte es de color verde y un burro se la comió cuando nací! Yo percibía su tristeza en su mirada y sus palabras cada vez que viajaba a visitarla.
   Yo vivo a ocho horas de distancia de mi madre. Hace unos veinticinco que salí de su seno. Un día, treinta años después que salimos de nuestra primera y única casa  empecé a construir una. Me llevó unos cinco años terminarla. La hice para mi madre y mi familia. Yo le dije a ella: ¡Madre, mientas vivas, usted será la dueña y ama de esta casa! Los ojos de mi madre se volvieron dos lagunas que desbordaron el dique de sus párpados y un mar salado recorrió por sus mejillas y mis labios.

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Mi viejita se había quedado dormida una vez más con la idea de que Rafael la llamaría. Con un ligero bostezo y un largo suspiro a la vez que se estiraba, pensó que era él y que por fin se acordaba de ella. 
   Saltó de la cama con un vigor y destreza que había perdido hacía años. Y fue en  ese momento que se percató de que no era el teléfono sino el timbre de la casa. Bajó sus piernas de la cama y miró su sombra en el piso perfectamente pulido, metió sus bellos pies  en unas sandalias finas y sencillas y se abotonó su bata de seda y corrió a lavarse la cara para aclarar su vista.  
   Cuando caminaba hacia la puerta, su celaje atravesó de lado a lado el espejo del tocador y de reojo percibió algo diferente en su todo. No lo podía creer, era ella misma pero con una silueta de una chica de veinte años.
   A su alrededor todo era demasiado nítido: la luz del sol , el canto de los pájaros, el color de las rosas. Todo estaba bello y perfecto. Ella se sentía perfectamente bien, y no era un sueño. Le tomó varios minutos aceptar la nueva situación.
   Allí estaba él, su hijo, que le había prometido que la llamaría. Con su bella y esplendida sonrisa de siempre. Joven, fuerte y de rasgos perfectos. Entonces ella comprendió que ambos estaban en el Paraíso.

lunes, 20 de febrero de 2012






Este lugar se llama la Crucita en el golfo de Cariaco, Peninsula de Araya, Edo. Sucre. Es un lugar excelente para pasar unos días alejados de las preocupaciones y rebulicio de la civilización.
Deseo compartir con usredes algunas de mis fotos, disfrutenlas.


Mujer: delicioso jazmín a mi olfato eres.
Terciopelo delicado es tu piel cuando te rozo.
 Capullo fresco que resumes el querer de tus seres.
Me siento complacido de ser tu esposo.

Esposa: inigualable sierva que me ayudas,
en todos mis trajines cotidianos.
¡Qué maravillosas son esas manos tuyas
cuando me dispensan todos tus cuidados.

Amiga: bendita compañera incondicional,
paño de lagrimas de mis penas eternas.
En mis crisis de locura irracional,
 sólo recibo de ti perdón y caricias tiernas.

Confidente: Maestra y alumna de mis placeres,
conocedora en detalles de mis íntimos secretos.
 imposible ocultarte son mis quehaceres,
por que conoces mi pasado, presente y proyectos.
Victor Duarte


Dedicado a  mi esposita Olys.

domingo, 19 de febrero de 2012

   Madre, en mis noches de insomnio me quedaba dormido con tu recuerdo. Una noche después de tantas noches, dormía suavemente y escuché tu voz, tu linda voz que me llamaba…
   Y te vi en mi sueño, pero no era un sueño por que ahí tú estabas. Y te abracé desesperadamente, ahogando en mis lágrimas el deseo inmenso de que no partieras nuevamente.
   Pero fueron vanas esas lágrimas, porque cruzando el mar tú tenías que partir obligatoriamente.
Víctor Duarte.
Dedicado a mi madre (Guarenas, 7/5/92)
Cuando era chico mi madre trabajaba en la isla de Margarita y nos visitaba, donde mi abuela, cada mes. Era una verdadera tortura lo breve de su visita. Claro estaba obligada a hacerlo así.

sábado, 18 de febrero de 2012

El pinchazo con la rosa hermosa
Madre, bella rosa en el jardín de mi corazón eres. Rosa de bellos y delicados pétalos que adornan tu contorno. Dos grandes espinas protegen tu hermosura.
Yo me sentí atraído por tu textura y tu delicado aroma. Pero, ¡ ahh, qué pinchazo me dio tu aguja!
Pero no me importa madre por que no desconozco ni la hermosura, ni la fragancia de esa rosa hermosa que desde niño está plantada en el jardín de mi corazón.
¡Ay que dolor la de esa rosa que es hermosa y deliciosa y la reina de mi amor!
Nota: Este poema se lo compuse a mi madre después de una ocasión que tuvimos un pequeño altercado y ella me escribió una carta donde me causó un dolor agudo como el que produce un pinchazo de una rosa. Pero el amor que siento por ella hizo que ese dolor me pasara rápidamente.

viernes, 17 de febrero de 2012

¿Cómo evitar la pornografía?
“Un compañero de escuela tenía pegada la foto de una mujer desnuda en la parte interna de la puerta de su casillero. Su casillero no estaba muy lejos del mío.”—Roberto.
“Estaba investigando en Internet para preparar un informe escolar cuando, de pronto, me tropecé con un sitio pornográfico.”—Ana.
ANTES, cuando tus padres tenían tu edad, el que quería ver pornografía debía ir a buscarla; ahora parece que es la pornografía la que te busca. Como en el caso de Roberto, citado arriba, quizás hayas visto de pasada una imagen erótica que tenía un compañero de escuela; o, como Ana, puede que hayas visto en Internet imágenes obscenas sin querer. Dice una joven de 19 años: “A veces estoy navegando, comprando o sencillamente consultando el estado bancario, cuando ¡pum!, aparecen imágenes pornográficas”.
Este tipo de situaciones no son inusuales. En un estudio realizado, el 90% de los chicos de entre los 8 y los 16 años dijo haber tropezado con pornografía en la Red, la mayoría de los casos mientras hacían tareas escolares. La existencia de millones de portales con centenares de millones de páginas de contenido sexual explícito hace que la pornografía sea cada vez más accesible. Se puede acceder a ella incluso desde un teléfono móvil. “Esa es la moda en mi escuela —dice Dora—. La pregunta de los lunes es: ‘¿Qué fotos te descargaste en el celular el fin de semana?’.”
El hecho de que tantas personas vean pornografía quizás te lleve a preguntarte si de verdad es tan mala. La respuesta es sí, y por múltiples razones. Veamos solo tres de ellas.
La pornografía degrada tanto al que la produce como al que la consume (1 Tesalonicenses 4:3-5).
Quienes ven pornografía demuestran que sienten la misma obsesión por el sexo que sintieron los espíritus malignos del tiempo de Noé (Génesis 6:2; Judas 6, 7).
Ver pornografía es con frecuencia un escalón hacia los pecados sexuales (Santiago 1:14, 15).
La pornografía causa efectos demoledores en quienes caen en sus garras. Citemos solo un par de ejemplos.
“Me vi expuesta a la pornografía desde muy niña, y fue una verdadera batalla librarme de ella. Aunque han pasado los años, todavía tengo las imágenes grabadas en la memoria. Es como si esos recuerdos estuvieran siempre acechándote: nunca te dejan tener una conciencia verdaderamente limpia. La pornografía destruye el amor propio y te hace sentir sucia y despreciable. Es un peso que llevas en silencio.”—Ester.
“Fui adicto a la pornografía durante diez años, y hace catorce que la dejé. Aun así, sigo sosteniendo una lucha diaria. El deseo, aunque menos intenso, todavía está ahí. La curiosidad sigue ahí. Las imágenes siguen ahí. ¡Ojalá nunca hubiera andado por ese camino tan horrible! Parecía tan inofensiva al principio... Ahora sé que no es así. La pornografía es nociva, es perversa y es degradante para todos. Pese a lo que digan sus defensores, no tiene nada, absolutamente nada, de positivo.”—Julio.
Haz un análisis
¿Qué puedes hacer para no exponerte a la pornografía ni siquiera por casualidad? Comienza por analizar la situación.
¿Con qué frecuencia te topas con imágenes pornográficas?
Nunca             De vez en cuando
Semanalmente      Diariamente
¿Dónde te ocurre la mayoría de las veces?
En Internet       En la escuela
En la televisión  Otros
¿Te sucede siempre del mismo modo?
Por ejemplo:
¿Es probable que tus compañeros de escuela incluyan archivos pornográficos en los correos electrónicos que te envíen a la computadora o al celular? En tal caso, quizás te convenga borrar tales archivos sin abrirlos.
Al utilizar un buscador en Internet, ¿se abren automáticamente ventanas o mensajes cuando escribes ciertas palabras? De ser así, procura ser mucho más específico al introducir palabras clave.
Escribe a continuación en qué circunstancias te has visto expuesto a la pornografía.
…………………………
En vista de lo anterior, ¿qué podrías hacer para reducir la frecuencia con que ves pornografía accidentalmente? (Escribe aquí tus ideas.)
…………………………
¿Qué haces cuando te topas con pornografía?
Aparto la mirada de inmediato.
Siento curiosidad y me quedo mirando unos instantes.
Me quedo mirando y hasta intento ver más.
Si marcaste la segunda o la tercera respuesta, ¿qué meta podrías ponerte?
…………………………
Cómo romper el hábito
Algunas personas que sin querer entran en contacto con la pornografía se dejan llevar por la curiosidad y, con el tiempo, adquieren el hábito de verla, un hábito nada fácil de romper. Julio, a quien citamos arriba, cuenta: “Antes de estudiar la Biblia, experimenté muchísimo con casi toda droga conocida; pero de todas mis adicciones, la pornografía fue sin duda la más difícil de dejar”.
Si has desarrollado el hábito de ver pornografía, no pierdas las esperanzas. Aún puedes obtener ayuda. ¿De qué manera?
Entiende su verdadera naturaleza. La pornografía no es más que un intento de Satanás de rebajar algo que Jehová creó con un fin noble. Darte cuenta de esto te ayudará a ‘odiar lo que es malo’ (Salmo 97:10).
Piensa en las consecuencias. La pornografía destruye matrimonios. Rebaja al hombre y a la mujer. Degrada a quien la consume. Por algo dice la Biblia: “Sagaz es el que ha visto la calamidad y procede a ocultarse” (Proverbios 22:3). Escribe a continuación una calamidad que pudiera sobrevenirte si te hicieras adicto a la pornografía.
…………………………
Comprométete. “Hice un pacto solemne con mis ojos: no mirar con deseo a una muchacha”, dijo el fiel Job (Job 31:1, La Palabra de Dios para Todos). Estos son algunos de los ‘pactos solemnes’, o promesas, que puedes hacer:
No usaré Internet cuando esté solo en una habitación.
Cerraré inmediatamente cualquier ventana o sitio que contenga imágenes explícitas.
Hablaré con un amigo maduro si recaigo.
¿Se te ocurren una o dos ideas más que puedan serte útiles en tu batalla contra la pornografía? Escríbelas.
…………………………
Incluye el asunto en tus oraciones. El salmista rogó a Jehová: “Haz que mis ojos pasen adelante para que no vean lo que es inútil” (Salmo 119:37). Hay que admitir que puede ser difícil resistirse a algo que resulta tan atractivo a la carne pecaminosa. Pero Jehová Dios desea que ganes la batalla, y él puede darte “poder que es más allá de lo normal” (2 Corintios 4:7).
Habla con alguien. ¿Que te da vergüenza? Seguramente. Pero piensa en lo aliviado que te sentirás quitándote ese peso de encima. Tu confidente puede ser como “un hermano nacido para cuando hay angustia” (Proverbios 17:17). Buscar a alguien a quien contarle lo que te pasa es un paso importante para desterrar el hábito de una vez por todas.
Si tienes el hábito de ver pornografía, escribe el nombre de una persona madura con quien te sentirías cómodo hablando del tema.
…………………………
Ten la plena seguridad de que puedes ganarle la guerra a la pornografía. De hecho, cada vez que la rechazas te anotas una importante victoria. Cuéntale a Jehová de esa victoria y dale las gracias por haberte dado las fuerzas para lograrla. Recuerda siempre que si evitas la plaga de la pornografía, regocijarás el corazón de Jehová (Proverbios 27:11).
Encontrarás más artículos de la sección “Los jóvenes preguntan...” en www.watchtower.org/yps
[Notas]
Se han cambiado todos los nombres.
El término pornografía describe el material sexualmente explícito —ya sea en forma de imágenes, texto o audio— que busca excitar al lector o espectador.
PARA PENSAR
▪ ¿Cómo rebaja la pornografía lo que fue creado con un fin noble?
▪ ¿Qué medidas prácticas puedes tomar para protegerte contra la pornografía?
▪ ¿Cómo ayudarías a uno de tus hermanos que tuviera problemas con la pornografía?
[Ilustración de las páginas 12 y 13]
¿Es probable que algunos compañeros de escuela incluyan archivos pornográficos en los correos que te envíen al celular?
Capítulo 33
¿Por qué debo evitar la pornografía?
¿Cuántas veces te has encontrado sin querer con pornografía?
□ Ninguna
□ Muy pocas
□ Muchas
¿Dónde la viste?
□ En Internet
□ En la escuela
□ En la televisión
□ En otros sitios
¿Y cómo reaccionaste?
□ Enseguida miré para otro lado
□ Eché un vistazo rápido, por curiosidad
□ Me quedé mirando y traté de encontrar más
CUANDO tus padres tenían tu edad, la gente que quería ver pornografía tenía que ir a buscarla. Pero ahora parece que es la pornografía la que va a buscar a la gente. Una chica de 19 años dice: “A veces me conecto a Internet para navegar, comprar algo o ver la cuenta del banco y, ¡zas!, me salta una ventana porno”. Esto es más común de lo que muchos creen. En una encuesta realizada entre niños y adolescentes de 8 a 16 años, el 90% afirmó que eso era lo que les había sucedido; en la mayoría de los casos mientras hacían sus tareas escolares.
Como es un fenómeno tan difundido, quizás te preguntes: “¿Será tan malo como dicen?”. Pues sí. Lo es y mucho. La pornografía degrada a las personas, tanto a las que aparecen en las imágenes como a las que aceptan verlas. Además, no es raro que lleve a cometer pecados sexuales. Pero eso no es todo.
Puede convertirse en un vicio y tener graves consecuencias. Si no, que se lo pregunten a Julio, quien catorce años después de haber roto con la pornografía admitió: “Aunque el deseo de ver pornografía ha perdido fuerza, sigue ahí, en mi mente. Lo mismo me pasa con la curiosidad, las imágenes... Es una lucha diaria. ¡Ojalá no me hubiera metido en algo tan asqueroso! Creía que no habría peligro... ¡qué ingenuo! Da igual lo que afirmen algunos. La pornografía es mala, sucia y degradante para todos. De bueno no tiene nada. Nada de nada”.
Analiza la situación
Supongamos que te has encontrado algunas veces con este tipo de imágenes por accidente. ¿Qué puedes hacer para que no vuelva a suceder? Primero analiza la situación. ¿Cómo y cuándo te ha ocurrido? Piensa en los siguientes casos.
¿Tienes un compañero que acostumbra enviarte pornografía a tu teléfono celular (o a tu correo electrónico)? En ese caso es mejor que borres sus mensajes sin abrirlos.
¿Se abren ventanas de contenido erótico en el buscador de Internet? Para evitar que vuelva a suceder, ten más cuidado con las palabras clave que utilizas.
¿En qué circunstancias te has encontrado con pornografía?
…………………………
¿Hay alguna manera de reducir la probabilidad de que se repita? Apunta las medidas que piensas tomar.
…………………………
¿Qué puedes hacer si ya estás enviciado?
Una cosa es que te hayas encontrado con pornografía sin querer, y otra que la hayas buscado a propósito y, peor aún, que lo hayas hecho repetidas veces. Si has adquirido esta costumbre, ten por seguro que no será fácil dejarla. ¿Por qué? Imagina que te atan las manos con un hilito de algodón. ¿Te costaría mucho separarlas? No; das un tirón, y listo. Pero ¿y si le dieran vueltas y vueltas al hilo? Tendrías que esforzarte mucho más. Pues la pornografía es como ese hilo. Cuantas más imágenes veas, más atado estarás. Veamos ahora algunos consejos que te permitirán soltarte.
Comprende lo que hay detrás. En realidad, Satanás utiliza la pornografía para degradar las relaciones sexuales, algo que Jehová creó con un propósito muy digno. Comprender este hecho te ayudará a odiar lo que es malo (Salmo 97:10).
Piensa en las consecuencias. La pornografía destroza matrimonios. Degrada a quienes aparecen en las imágenes y también a quienes las ven. La Biblia afirma con toda razón que la persona inteligente “ha visto la calamidad [o el peligro] y procede a ocultarse” (Proverbios 22:3). Escribe ahora a qué peligros te expones si caes en este vicio.
…………………………
Toma una decisión firme. Haz como el fiel Job, quien dijo: “Hice un pacto solemne con mis ojos: no mirar con deseo a una muchacha” (Job 31:1, La Palabra de Dios para Todos). ¿Hay algún “pacto solemne”, o compromiso, que puedas hacer tú? Aquí te damos varias recomendaciones:
No entrar en Internet si estás a solas.
Cerrar al instante cualquier página donde aparezcan imágenes inmorales.
Hablar con un amigo maduro si llegas a recaer.
¿Qué otras decisiones te ayudarán a vencer la pornografía?
…………………………
Menciónalo en tus oraciones. Un escritor de los Salmos le pidió a Dios: “Haz que mis ojos pasen adelante para que no vean lo que es inútil” (Salmo 119:37). Jehová quiere ayudarte y te dará las fuerzas que necesitas (Filipenses 4:13).
Cuéntaselo a alguien. Algo que también te ayudará a superar el problema es hablar con un amigo maduro (Proverbios 17:17). Escribe con quién te sentirías más cómodo.
…………………………
No lo dudes ni por un segundo: sí puedes vencer en esta lucha. Recuerda que, cada vez que te niegas a ver imágenes eróticas, ganas una batalla. Menciona estas victorias en tus oraciones y dale gracias a Jehová por haberte ayudado. Piensa en la alegría que le darás si evitas la pornografía (Proverbios 27:11).
Texto bíblico clave
“Amortigüen [o controlen], por lo tanto, los miembros de su cuerpo [...] en cuanto a fornicación, inmundicia, apetito sexual, deseo perjudicial y codicia, que es idolatría.” (Colosenses 3:5)
Una sugerencia
Configura la computadora para que bloquee la pornografía. Y si recibes correo basura, no abras los enlaces que contenga.
¿Sabías esto?
Los adictos a la pornografía imitan, sin saberlo, a los espíritus malignos del tiempo de Noé que estaban obsesionados con el sexo (Génesis 6:2).
¡Manos a la obra!
Esto es lo que voy a hacer para evitar la pornografía: …………………………
¿Qué quiero preguntarle a mi padre o a mi madre sobre este tema? …………………………
Y tú, ¿qué piensas?
¿Por qué dirías que la pornografía degrada algo que es muy digno?
Si descubres que tu hermano ha estado viendo pornografía, ¿cómo lo ayudarías?
[Comentario de la página 278]
“Antes de estudiar la Biblia, estuve enganchado a casi todas las drogas más comunes. Pero el vicio que más me costó dejar fue la pornografía. Si no fuera por Jehová, no lo habría logrado.” (Julio)
[Ilustración de la página 276]
La pornografía te ata cada vez más: cuanto más veas, más difícil te será dejarla
Seis consejos para alcanzar el éxito personal
EL VERDADERO éxito se logra rigiéndose por las normas divinas y viviendo en armonía con el propósito de Dios para el ser humano. Tanto es así que la Biblia dice que quien lleve ese tipo de vida será “como un árbol plantado al lado de corrientes de agua, que da su propio fruto en su estación y cuyo follaje no se marchita, y todo lo que haga tendrá éxito” (Salmo 1:3).
De hecho, aunque cometamos errores, nuestra vida en general puede ser un rotundo éxito. ¿Le atrae la idea? Si así es, los siguientes seis principios bíblicos le ayudarán a alcanzar su objetivo, lo que demostrará sin duda que las enseñanzas de la Biblia contienen la sabiduría de Dios (Santiago 3:17).
1 Tener un punto de vista equilibrado del dinero
“El amor al dinero es raíz de toda suerte de cosas perjudiciales, y, procurando realizar este amor, algunos [...] se han acribillado con muchos dolores.” (1 Timoteo 6:10.) Tengamos presente que no se condena el dinero —elemento necesario para cuidar de nosotros y de nuestras familias—, sino el amor al dinero, amor que, en realidad, convertiría al dinero en un amo, o dios.
Quien va en pos del dinero pensando que es la clave de la felicidad persigue un espejismo. No solo quedará desilusionado, sino que tendrá muchos problemas. Por ejemplo, en su búsqueda desesperada de riquezas, hay quienes sacrifican las relaciones familiares y los amigos. Otros no descansan lo suficiente, ya sea por el trabajo o por la ansiedad y las preocupaciones que se acarrean. “El trabajador duerme tranquilo, coma mucho o coma poco. Al rico sus muchas riquezas no lo dejan dormir”, dice Eclesiastés 5:12 (Nueva Versión Internacional).
El dinero no solo es un amo cruel, sino engañoso. De hecho, Jesucristo hizo referencia al “poder engañoso de las riquezas” (Marcos 4:19). Es decir, el dinero promete la felicidad, pero no la da; lo que hace es avivar el deseo de acumular más. Ya lo dice Eclesiastés 5:10: “Quien ama las riquezas nunca tiene suficiente” (Nueva Versión Internacional).
En esencia, el amor al dinero es perjudicial y es origen de desilusiones, frustraciones o actos viles (Proverbios 28:20). En cambio, la generosidad, el perdón, la limpieza moral, el amor y la espiritualidad contribuyen a la felicidad y al éxito.
2 Cultivar la generosidad
“Hay más felicidad en dar que en recibir.” (Hechos 20:35.) Si bien hacer algún regalo de vez en cuando produce cierta satisfacción, una actitud generosa puede engendrar felicidad duradera. Claro está, la generosidad tiene múltiples formas de expresión. Una de las mejores y más apreciadas es la dedicación personal.
Tras estudiar varios trabajos sobre la relación del altruismo con la felicidad y la salud, el profesor Stephen G. Post llegó a la conclusión de que ser altruista y servicial ayuda a vivir más, a aumentar el estado de bienestar, a mejorar la salud física y mental, así como a reducir la depresión.
Además, quienes son generosos según sus posibilidades no sufren pérdidas. Proverbios 11:25 dice: “El generoso prosperará; el que ayuda será ayudado” (La Palabra de Dios para Todos). En armonía con estas palabras, los generosos de corazón —que dan sin esperar nada a cambio— se ganan el cariño y el amor de los demás, especialmente el de Dios (Hebreos 13:16).
3 Perdonar sin límite
“Continúen [...] perdonándose liberalmente unos a otros si alguno tiene causa de queja contra otro. Como Jehová los perdonó liberalmente a ustedes, así también háganlo ustedes.” (Colosenses 3:13.) En nuestra sociedad se descarta el perdón; se prefiere la venganza a la misericordia. ¿Y cuál es el resultado? Las afrentas se multiplican, y la violencia engendra más violencia.
Pero el daño quizás no se quede ahí. El diario The Gazette de Montreal (Canadá) informó: “Un estudio realizado con más de 4.600 personas de entre 18 y 30 años demostró que cuanto más hostil, insatisfecha y ruin era la persona”, peor estaban sus pulmones. De hecho, algunas secuelas eran peores que las de los fumadores habituales. Queda claro, pues, que el perdón no solo es un buen lubricante social, sino una buena medicina.
¿Desea mejorar su capacidad de perdón? Comience por hacerse un examen honrado. ¿Verdad que en ocasiones ofende a otros? ¿Y verdad que agradece que lo perdonen? Entonces, ¿por qué no ser misericordioso con los demás? (Mateo 18:21-35.) Para obrar así, es importante controlarse. Cuente hasta diez o de alguna manera permítase tiempo para calmarse. Recuerde que el autodominio es una virtud. “El que es tardo para la cólera es mejor que un hombre poderoso”, dice Proverbios 16:32. Y la expresión “mejor que un hombre poderoso” denota éxito, ¿no le parece?
4 Vivir según las normas de Dios
“El mandamiento de Jehová es limpio, hace brillar los ojos.” (Salmo 19:8.) En pocas palabras, las normas de Dios nos benefician física, mental y emocionalmente. Nos protegen de prácticas dañinas como la drogadicción, la borrachera, la inmoralidad sexual y la pornografía, así como de sus dolorosas repercusiones, como la delincuencia, la pobreza, el abuso de la confianza, las rupturas familiares, los problemas mentales y emocionales, las enfermedades e incluso la muerte prematura (2 Corintios 7:1; Colosenses 3:5).
Por otro lado, los que obedecen las normas divinas propician relaciones sanas y estables, además de la autoestima y la paz interior. Isaías 48:17, 18 dice: “Yo, Jehová, soy tu Dios, Aquel que te enseña para que te beneficies a ti mismo, Aquel que te hace pisar en el camino en que debes andar. ¡Oh, si realmente prestaras atención a mis mandamientos! Entonces tu paz llegaría a ser justamente como un río, y tu justicia como las olas del mar”. Así es, nuestro Creador desea lo mejor para nosotros, que andemos “en el camino” del auténtico éxito.


5 Manifestar amor altruista
“El amor edifica.” (1 Corintios 8:1.) ¿Concibe la vida sin amor? ¿No sería una existencia vacía? “Si [...] no tengo amor, nada soy [...], de nada absolutamente me aprovecha”, afirmó el apóstol Pablo por inspiración divina (1 Corintios 13:2, 3).
Este amor no es el amor erótico, que, por supuesto, tiene su lugar. Se trata de un amor más abarcador, más duradero, regulado por los principios divinos (Mateo 22:37-39). No es pasivo, sino activo, pues se manifiesta al prójimo. Pablo también dijo que es paciente y bondadoso; no es celoso, ni se vanagloria ni se hincha de orgullo; altruistamente antepone los intereses ajenos a los suyos y no se ofende enseguida, sino que es indulgente. Esta clase de amor edifica y contribuye al éxito en nuestras relaciones humanas, en especial con la familia (1 Corintios 13:4-8).
Para los padres, el amor implica demostrar cariño a sus hijos y establecerles claros límites morales y de conducta mediante la Biblia. Los niños que crecen en un ambiente así no solo disfrutan de un sentido de seguridad y de estabilidad familiar, sino que se sienten amados (Efesios 5:33–6:4; Colosenses 3:20).
Jack, un joven de Estados Unidos, se crió en una familia que aplicaba los principios bíblicos. Tras dejar el hogar, escribió una carta a sus padres que decía en parte: “Siempre he tratado de seguir el mandato bíblico de ‘honrar a mi padre y a mi madre para que me vaya bien’ (Deuteronomio 5:16). Y no me ha ido nada mal. Ahora más que nunca me doy cuenta de que ha sido gracias a su constante y tierno cuidado. Gracias por todo su arduo trabajo y apoyo”. Si usted fuera padre, ¿cómo se sentiría si recibiera una carta así? ¿No se sentiría feliz?
Además, el amor basado en principios “se regocija con la verdad”, es decir, la verdad espiritual de la Biblia (1 Corintios 13:6; Juan 17:17). A modo de ejemplo: una pareja que tiene problemas leen juntos las palabras de Jesús en Marcos 10:9: “Lo que Dios ha unido [en matrimonio], no lo separe ningún hombre”. Ahora han de examinarse con sinceridad. ¿Se “regocija[n] con la verdad” bíblica? ¿Considerarán sagrado su matrimonio, como lo hace Dios? ¿Desean esforzarse por resolver sus problemas con amor? En tal caso, lograrán un matrimonio de éxito y se regocijarán con los resultados.
6 Tener conciencia de la necesidad espiritual
“Felices son los que tienen conciencia de su necesidad espiritual.” (Mateo 5:3.) A diferencia de los animales, los seres humanos tenemos la capacidad de valorar los asuntos espirituales. Por eso, nos planteamos preguntas como “¿Qué sentido tiene la vida? ¿Existe un Creador? ¿Qué nos sucede cuando morimos? ¿Qué nos depara el futuro?”.
Millones de personas sinceras de todo el mundo han hallado las respuestas a tales cuestiones en la Biblia. La última pregunta, por ejemplo, apunta al propósito que Dios tiene para la humanidad. ¿De qué se trata? Él desea que la Tierra se convierta en un paraíso habitado para siempre por personas que lo amen y respeten sus normas. Salmo 37:29 asegura: “Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella”.
Queda claro que nuestro Creador no desea para nosotros un éxito que dure apenas 70 u 80 años; más bien, desea que dure toda la eternidad. Así que ahora es el momento de conocer al Creador. Jesús dijo: “Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo” (Juan 17:3). Conforme vaya adquiriendo este conocimiento y vaya aplicándolo en su vida, descubrirá por usted mismo que “la bendición de Jehová [...] es lo que enriquece, y él no añade dolor con ella” (Proverbios 10:22).
[Nota]
En las Escrituras Griegas Cristianas, o el Nuevo Testamento, la palabra amor casi siempre traduce el término griego a·gá·pe. Se trata de un amor de orden moral, un ejercicio de la voluntad, una cuestión de principios, del sentido del deber y la corrección. Sin embargo, no carece de sentimientos, sino que puede ser afectuoso e intenso (1 Pedro 1:22).
La Biblia nos ayuda a sentirnos satisfechos
AUNQUE la Biblia no es un libro de medicina, habla del efecto que los sentimientos, tanto positivos como negativos, tienen en nuestra salud física y mental. Nos dice: “Un corazón que está gozoso hace bien como sanador, pero un espíritu que está herido seca los huesos”. También indica: “¿Te has mostrado desanimado en el día de la angustia? Tu poder será escaso” (Proverbios 17:22; 24:10). El desánimo consume las energías, nos deja débiles y vulnerables, sin ganas de cambiar ni de buscar ayuda.
El desánimo también repercute en la espiritualidad de la persona. Quienes carecen de autoestima suelen pensar que nunca tendrán una buena relación con Dios y que nunca recibirán su aprobación. Simone, mencionada en el primer artículo, dudaba que ella fuera “la clase de persona a quien Dios aprobaría”. Sin embargo, cuando estudiamos la Palabra de Dios, la Biblia, nos damos cuenta de que el Creador mira con buenos ojos a quienes se esfuerzan por agradarle.
Dios se interesa en nosotros
La Biblia nos asegura que “Jehová está cerca de los que están quebrantados de corazón; y salva a los que están aplastados en espíritu”. Dios no desprecia “un corazón quebrantado y aplastado”; de hecho, promete “revivificar el espíritu de los de condición humilde y [...] el corazón de los que están siendo aplastados” (Salmo 34:18; 51:17; Isaías 57:15).
En una ocasión, Jesús, el Hijo de Dios, quiso que sus discípulos comprendieran que su Padre ve las cosas buenas de Sus siervos. Para ejemplificarlo, dijo que Dios se da cuenta cuando un gorrión cae a tierra, algo que para la mayoría de las personas es insignificante. Jesús también destacó que Jehová conoce hasta el más ínfimo detalle de los humanos, incluso el número exacto de cabellos de cada uno. Y concluyó su ilustración con estas palabras: “Por lo tanto, no tengan temor: ustedes valen más que muchos gorriones” (Mateo 10:29-31). Jesús enseñó que independientemente de cómo se vea uno a sí mismo, si tiene fe, es valioso para Dios. De hecho, el apóstol Pedro nos recuerda que “Dios no es parcial, sino que, en toda nación, el que le teme y obra justicia le es acepto” (Hechos 10:34, 35).
Mantengamos el equilibrio
La Palabra de Dios nos anima a tener una opinión equilibrada de nosotros mismos. El apóstol Pablo escribió bajo inspiración: “Por la bondad inmerecida que se me ha dado digo a cada uno que está allí entre ustedes que no piense más de sí mismo de lo que sea necesario pensar; sino que piense de tal modo que tenga juicio sano, cada uno según le haya distribuido Dios una medida de fe” (Romanos 12:3).
Por supuesto, no queremos darnos tanta importancia que nos volvamos engreídos; pero tampoco queremos irnos al otro extremo y concluir que no valemos nada. Más bien, nuestro objetivo debe ser formarnos un concepto realista de nosotros mismos, y para ello debemos tener en cuenta tanto nuestros puntos fuertes como nuestras limitaciones. Una cristiana lo expuso de este modo:
Poemas y micro relatos
El regreso del hijo
   El insistente y agudo sonido estereofónico  espantó el escaso sueño matutino. Ella se había quedado dormida una vez más con la idea de que su hijo la llamaría. Con un ligero bostezo y un largo suspiro a la vez que se estiraba, pensó que era él y que por fin se acordaba de ella.
   Saltó de la cama con un vigor y destreza que había perdido hacía años. Y fue en  ese momento que se percató de que no era el teléfono sino el timbre de la casa.
   También su esperanza sufrió por el efecto de la nueva realidad. Metió sus bellos pies  en unas sandalias finas y sencillas y se abotonó su bata de seda y corrió a lavarse la cara para aclarar su vista.
   Cuando caminaba hacia la puerta, su celaje atravesó de lado a lado el espejo del tocador y de reojo percibió algo diferente en su todo. No lo podía creer, era ella misma pero con una silueta de una chica de veinte años.
   A su alrededor todo era demasiado nítido, la luz, el canto de los pájaros, el color de las rosas. Todo estaba bello y perfecto. Ella se sentía perfectamente bien, y no era un sueño. Le tomó varios minutos aceptar la nueva situación.
   Pero la sorpresa mayor estaba por develarse. El nuevo repiqueteo del timbre la sacó de su asombro. ¿Quién será tan temprano? Se preguntó. Cuando se asomó por la ventana tuvo una sensación de desmayo momentánea, producida por la presencia maravillosa del nuevo visitante.
   Allí estaba él, su hijo, que le había prometido que la llamaría. Con su bella y esplendida sonrisa de siempre. Joven, fuerte y de rasgos perfectos. Entonces ella comprendió que ambos estaban en el Paraíso.
Nota: Me inspiré a escribir este cuento, basado en mi esperanza segura de la resurrección y el gran dolor que dejó la muerte de mi hermano Rafael en todos nosotros. También por la angustia que experimenta a diario mi madre por la promesa que él le hizo de llamarla nuevamente. Quise sembrar en ella la esperanza segura de ese día.

jueves, 16 de febrero de 2012

la partida de mi hermano

La partida de mi hermano
   Amado hermano aun no has partido y ya extraño tu presencia. La necesidad te empuja al auto-exilio temporal, y te comprendo, pero igual me dolerá tu ausencia.
   ¿Sabes qué me duele hermano? Me duele que nosotros estaremos aquí, en tierra firme, y tú, sin embargo, allá, en el horizonte, estarás luchando por equilibrarte en el vaivén de las olas. Me duele, además, que nosotros estaremos, aquí, reunidos en familia, en el calor del hogar, y tú, sin embargo, allá en las frías madrugadas, acompañado de tus pensamientos, contando y empujando las horas y los días. Tratando, también, de que no se desdibujen de tu memoria las sonrisas y las lágrimas de tus seres más queridos. El cansancio te vencerá y soñarás, como todos los días, que regresas y lloras de alegría.
   En las mañanas despertarás con el canto de los alabastros y otros pájaros marinos. Y dejarás escapar un suspiro: ¡Ah un día más, un día menos! Una y otra vez pensarás, ¿qué estarán haciendo los míos? Y ese pensar te acompañará durante toda tu faena.
   Y acá despertaremos con el tic-tac de los latidos de nuestros corazones, azarados, por el presentimiento de tu pronto retorno. Y un día, cuando regreses, entre sollozos y risas saltaremos de alegría para festejar tu llegada, y en un abrazo tierno y caluroso te suspiraremos al oído las palabras del Poeta Andrés Eloy Blanco:”…Cuan amargas son la uvas de la ausencia…”
Nota: Me inspiró la angustia de su posible enrolamiento en un barco pesquero. Yo estoy convencido de que sólo los hombres que aman a sus seres queridos saben del dolor de la separación.
Autor: Víctor Duarte.