Madre, en mis noches de insomnio me quedaba dormido con tu recuerdo. Una noche después de tantas noches, dormía suavemente y escuché tu voz, tu linda voz que me llamaba…
Y te vi en mi sueño, pero no era un sueño por que ahí tú estabas. Y te abracé desesperadamente, ahogando en mis lágrimas el deseo inmenso de que no partieras nuevamente.
Pero fueron vanas esas lágrimas, porque cruzando el mar tú tenías que partir obligatoriamente.
Víctor Duarte.
Dedicado a mi madre (Guarenas, 7/5/92)
Y te vi en mi sueño, pero no era un sueño por que ahí tú estabas. Y te abracé desesperadamente, ahogando en mis lágrimas el deseo inmenso de que no partieras nuevamente.
Pero fueron vanas esas lágrimas, porque cruzando el mar tú tenías que partir obligatoriamente.
Víctor Duarte.
Dedicado a mi madre (Guarenas, 7/5/92)
Cuando era chico mi madre trabajaba en la isla de Margarita y nos visitaba, donde mi abuela, cada mes. Era una verdadera tortura lo breve de su visita. Claro estaba obligada a hacerlo así.
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